A las cinco en punto de la madrugada en el templo de San Juan, a la orden del jefe de paso, se alzaba el grupo escultórico Camino del Calvario conocido popularmente como Cinco de Copas, al son de la Marcha Fúnebre de Thalberg.
Es este momento la primera vez que se interpreta la Marcha de S.Thalberg, himno oficioso de Zamora o al menos de su Semana Santa.Con un mayor control y seguridad, partía de la Plaza Mayor el desfile de la Cofradía de Jesús Nazareno. Dos largas hileras de nazarenos de negro que acompañan a once pasos entre los cuales destaca Redención del ilustre Mariano Benlliure o la mayor representación de la obra semanasantera del imaginero local Ramón Álvarez, autor de la Virgen de La Soledad que cierra el cortejo y que es una de las imágenes que mayor devoción despierta entre los zamoranos.
Este año la procesión se organizó a lo largo de la Avenida de las Tres Cruces en lugar de hacerlo en la calle de la Amargura, de esta forma se pretende conseguir mayor organización y que todos los hermanos puedan ver la reverencia de los pasos ante la Virgen.
Cuando el desfile inició su vuelta se puso a llover y los grupos escultóricos tuvieron que regresar con plásticos. Cofrades, músicos, mesas procesionales e incluso tallas llegaron empapados al Museo de Semana Santa.